“El desafío es poder plantear desde el protocolo ámbitos seguros donde las personas puedan desarrollar su plan de vida en total libertad”.

«La UNNE sin violencias»: lucha social y educativa

“El desafío es poder plantear desde el protocolo ámbitos seguros donde las personas puedan desarrollar su plan de vida en total libertad”.

En el marco del proyecto UNNE Sin Violencias, se presentó el Protocolo Institucional ante situaciones de discriminación y violencias de género u orientación sexual de la Universidad Nacional del Nordeste. El mismo, se realizó en el Centro Cultural Universitario con la presencia de la rectora, Delfina Veiravé, y las docentes Elsa Grillo y Mónica Anís.

El protocolo ya se venía aplicando durante los últimos cuatro años, y prevé “soluciones legislativas pensadas desde la protección de las personas. No tiene como finalidad establecer castigos o sanciones a nadie”, aseguró Anís, directora del proyecto. Además, agregó que “el protocolo está pensado desde las personas que son víctimas de situaciones de violencia y tengan mecanismos a los cuales recurrir, tengan un ámbito de seguridad y protección”, dijo en la presentación.

Objetivo

El objetivo busca generar cambios dentro de las facultades de la universidad, y la creación de ambientes saludables para toda la comunidad. Los lineamientos generales este protocolo se rige por los principios de igualdad, no discriminación, gratuidad y confidencialidad.

Anís aseguró que son muy complejos los mecanismos que llevan a una persona a actuar de tal o cual manera, pero “que la finalidad del protocolo tiene que ver con la cambiar las condiciones estructurales que permiten mantener las situaciones de discriminación y violencia, y creo que ese es el desafío”, comentó. De esta manera, las docentes reconocieron que la universidad no es ajena a los hechos de violencia y discriminación que también se encentran en otros ámbitos.

Como antecedente a esta herramienta, en 2016 la UNNE se declaró como “Institución libre de violencias de género y de discriminación por motivos sexuales”, por lo que desde entonces se implementaron medidas para prevenir, concientizar y capacitar en este ámbito.

Anís: “Uno sabe que no siempre alcanza, porque hay situaciones que lamentablemente no se pueden terminar de resolver y a veces queda esa sensación de que las herramientas no son suficientes, pero hay que seguir trabajando y mejorar lo que hay”. Créditos: Sebastián Molina.

El proyecto

Desde el ámbito universitario entienden al protocolo como instrumentos institucionales que posibilitan a las personas víctimas un espacio seguro de denuncia y consulta permanente. A partir de los trabajos realizados en torno al protocolo “se ha favorecido la transversalidad de la perspectiva de género en las políticas y prácticas institucionales promovidas por los docentes, no docentes y estudiantes”, sostuvo Elsa Grillo, directora del Centro Interdisciplinario de Estudios de Género.

Esta herramienta también prevé la formación curricular y extracurricular sobre estas problemáticas y en la capacitación y formación de todes les integrantes de la universidad. Otro de los beneficios de contar con el protocolo tiene que ver con la generación de redes de cooperación con distintas instituciones vinculadas a las problemáticas de la discriminación y las violencias.

Por su parte Anís, aseguró que fueron las distintas situaciones de violencia las que “hicieron que las universidades tengan que adoptar como columna vertebral el respeto hacia los demás como método de supervivencia”. En este contexto, el material también apunta a implementar capacitaciones e investigaciones con el fin de promover los cambios necesarios en las conductas.

Atender las situaciones de violencias que se generan dentro de las universidades es reconocer las problemáticas sociales, y brindar un espacio de contención es una necesidad. A partir de esto, será posible contar con estadísticas que permitan evaluar las políticas de prevención y su eficacia. “Hay reglas y hay que cumplirlas, sea estudiantes, profesor, o sea cual fuera la función que se desarrolle. Los derechos de las demás personas hay que respetarlos, y esa es la columna vertebral del protocolo”, agregó Anís.

Grillo: “Estas acciones se desarrollan organizando redes de referentes en cada unidad académica a fin de contar con interlocutores informados para comunicar y canalizar las demandas que luego serán transmitidas al comisionado”. Créditos: Sebastián Molina.

Las situaciones de violencias

En el último tiempo se conocieron distintos episodios de estudiantes de la UNNE acusados o incluso condenados por abuso sexual. Uno de estos casos es el de un alumno que fue encontrado culpable por la justicia de Goya (localidad correntina) por abuso sexual con acceso carnal, por la que recibió tres años de prisión en suspenso.

Por esta situación compañeras de la Facultad de Ciencias Veterinarias reclamaron justicia y seguridad ante el temor por la situación. Realizaron manifestaciones pacíficas ante la posibilidad de que el culpable regrese a las aulas. A este caso se le suma otro, esta vez de la Facultad de Artes, Diseño, y Ciencias de la Cultura, y el hecho se conoció a partir del reclamo de les estudiantes a través de las redes sociales.

“Quería anunciar la situación que estamos atravesando con mis compañeros, hoy nos dieron la comunicación de que uno de nuestros compañeros está atravesando una situación de condena cuyo delito es femicidio”, había escrito una alumna de la carrera de Artes Combinadas a través de las redes sociales.

Estos fueron casos que conocieron la luz mediante la denuncia pública y el compromiso de compañeres que no dejaron pasar por alto estas situaciones. “Las universidades no están exentas de las situaciones de violencias, y por eso el desafío es cambiar las cuestiones estructurales que dan pie y mantienen estas situaciones”, comentó durante su presentación Anís.

Así mismo aseguró que “los estudiantes estudian mejor en un ámbito donde la exigencia sea solamente el mérito académico, donde puedan desarrollarse sin estar pensando que va a llegar un determinado docente a proferir cualquier tipo de maltrato”.

Aplicación del protocolo

Para la aplicación de esta medida que busca tratar, prevenir y erradicar la violencia y discriminación se conformó una comisión integrada por nueve representantes: cuatro docentes, dos estudiantes, dos no docentes y uno del claustro de egresades, con una duración de dos años en el cargo.

Se contemplan las situaciones ejercidas en la universidad, en sus dependencias e incluso a través de los medios virtuales siempre que estén contextualizados en el marco de las relaciones laborales o educativas. “Esto es muy difícil de denunciar en las universidades, porque a veces se denuncia a un colega, a una compañera o compañero. Requiere mucho compromiso para afrontar estas situaciones”, finalizó Anís.

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