La laguna de Epecuén bajo el manto de la sal

La laguna de Epecuén está situada en el partido Adolfo Alsina, en la provincia de Buenos Aires. Para desplazarse hasta el lugar, primero hay que llegar a Carhué, que está a siete kilómetros de la laguna y 600 kilómetros de Buenos Aires.

Es considerada el Mar Muerto Argentino debido a que  sus aguas y el barro que contienen, poseen propiedades curativas y medicinales desde tiempos milenarios. En esta época, manifiesta un evento singular: la orilla se cubre con una excesiva cantidad de sulfato de sodio.

Les lugareñes denominan afectuosamente “nieve salada” al fenómeno que ocurre en esta época del año. Con los primeros descensos de la temperatura, el sulfato (sal)  se visibilizó haciendo que el invierno cobre mucha magia, bordeando toda la costa. Este evento, único en el mundo, culmina con la llegada de la primavera. Allí es cuando la sal empieza a diluirse por el aumento de la temperatura.

En 2020 sólo pudo ser apreciado por los residentes ya que por el Covid-19 no se permitió el ingreso a turistas. Desde el año pasado y en la actualidad este atractivo turístico cobró gran importancia y concurrencia.

Palabra de un experto

Nota Al Pie tuvo la oportunidad de visitar al Dr. Enzo Gasparri, conocedor de la materia, nacido en la localidad de Bolívar y pero reside en Carhué hace más de 30 años. El profesional nos informó sobre  todo sobre la temática.

“El agua del lago representa una terma de la llanura pampeana en contraste con termas de otro origen geológico como las volcánicas”, explicó el médico termalista.

Agregó que  el lugar es un verdadero laboratorio químico y cristalizador natural. “Sus aguas no descansan, trabajan incesantemente bajo la influencia del sol, la lluvia, los vientos, la presión atmosférica. El sulfato de sodio en combinación con las bajas temperaturas de la época, producen cristales de sal que cubren el suelo de la Costa Este del lago y se adhieren a las ruinas de lo que fue la ciudad de Epecuén”.

Este acontecimiento no se dio durante más de tres décadas y empezó a producirse nuevamente a partir de julio del 2012. Esto fue considerado una señal de que la laguna estaba recobrando su equilibrio natural, luego de la gran inundación de 1985 que devastó por completo a la Villa Epecuén. Además, imposibilitó el proceso de enfriamiento y cristalización de la sal.

¿Cómo se origina el manto blanco?

«Cuando la temperatura desciende de forma brusca, como suele suceder con las heladas a partir de junio y hasta agosto, el agua de la laguna se enfría de golpe y esa sal se precipita hacia el fondo en forma de cristales que luego son arrastrados por el oleaje hasta la costa», manifestó Gasparri.

Recalcó que allí se acumula y permanece durante unos meses hasta que el sol y las lluvias comienzan a derretir, lavar los cristales y se disuelven nuevamente en el agua.

Transitando la historia, el doctor Gasparri, destacó que “la Laguna es algo muy importante que tenían los indígenas que habitaron estas tierras y  curaban a los animales con el agua y por eso es tan importante, la debemos preservar”.

Nieve Salada en Villa Epecuén
La costa de Epecuén actualmente está colmada de cristales enormes y expone una playa de color blanco. Crédito: María Alexandra Barreto

Lo que el agua se llevó

Las propiedades mineromedicinales del Lago Epecuén, posibilitaron el desarrollo desde comienzos del siglo XX de la Villa Epecuén, balneario al que llegaban turistas de todo el país y del mundo, atraídos por la carga mineral del espejo de agua. Existían los llamados “embarradores” a quienes se les pagaba por colocar a les visitantes el fango extraído de la laguna para combatir dolencias físicas.

En 1985, debido al exceso de lluvias y a una deficiente planificación hidráulica, la Villa quedó sepultada bajo el agua del lago y no se recuperó. La mayoría de personas evacuó hacia Carhué y otras localidades cercanas. A medida que el agua se retiró, fueron apareciendo los restos de todas las edificaciones y sitios que formaron parte, dando lugar a las denominadas Ruinas de Epecuén, que hoy pueden visitarse y fueron declaradas Monumento Histórico Provincial.

Caminar sobre las aguas

Mar Epecuén es muy visitado en esta época por turistas y residentes para apreciar la majestuosidad de lo que ocurre en el invierno. Para muchas personas, caminar sobre el sulfato de sodio, es una experiencia inolvidable y desconocida por lo que recomiendan usar botas de lluvia para desplazarse, de esta manera no se estropean las zapatillas y tener así una mayor movilidad, además ir con ropa muy abrigada.

Nadie se va del sitio sin experimentar recostarse sobre los cristales salinos y plasmar con una foto ese gran momento que emula  estar en la nieve. Posteriormente una gran mayoría lo comparten en sus redes sociales, haciendo del destino turístico, un rincón más apetecido y admirado por los recursos ambientales que favorece a la preservación de la naturaleza de nuestro planeta

fuente: https://www.notaalpie.com.ar/2022/06/16/la-laguna-de-epecuen-bajo-el-manto-de-la-sal 

escrito por: María Alexandra Barreto

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