¿Quién gobierna Carlos Casares? (La pelota está en el aire)

Desde el mismo momento en que el ahora senador Walter Torchio decidió abandonar anticipadamente su tercera gestión como intendente, surgió un interrogante: ¿Quién gobernará Carlos Casares?

El trayecto hacia la respuesta a esta pregunta rápidamente se topó con una grave anomalía institucional que nos presentó una disyunción excluyente: Se corría el riesgo de que, por un lado, la municipalidad quede gobernada por un doble comando; y, por otro lado, que la gestión quede atrapada por las lógicas propias de las disputas sucesorias de sus funcionarios, ya en el marco de una situación de desgobierno.

Escasos meses después se vio confirmada la segunda opción. Hoy el senador Torchio, sin abandonar su obstinada persistencia por las fotografías protocolares, parece insistir en ejercer su influencia a distancia. El ingeniero Daniel Stadnik, quien confesó en una entrevista no haberse sentado nunca en el sillón municipal desde que asumió, continúa ejerciendo en exclusividad su notable función como secretario de Obras Públicas. Mientras tanto, la autoridad y el mando de las oficinas municipales fueron loteadas entre tres o cuatro funcionarios de segunda (o tercera) línea, quiénes cuales patrones de estancia imponen a discreción su antipática impronta sobre todos y cada uno de los actos de gestión.

Paralelamente, tras las elecciones se precipitó un inesperado desarreglo institucional: Juntos, que ganó las últimas elecciones, perdió la presidencia del HCD. Y el Frente de Todos, que perdió las elecciones, impuso al presidente del HCD. Trastocando así, con una lógica desopilante, la voluntad popular. El resultado de esta deformación del órgano deliberativo compromete aun más la crisis institucional municipal, puesto que era el Honorable Concejo Deliberante el último garante de gobernabilidad.

Así las cosas, el gobierno municipal local no se diferencia en nada de la crisis nacional que protagonizan Alberto y Cristina, es más parece contribuir decididamente.  La comunicación entre el HCD y el ejecutivo está desacoplada, los concejales oficialistas no responden al nuevo intendente. Hace pocos días se votó por unanimidad una ordenanza que establece un fondo para clubes deportivos y fue vetada inmediatamente por el ejecutivo. La desidia burocrática en el manejo de los perros de la calle, que es un tema largamente debatido, no pudo evitar un escándalo que motivó a centenares de vecinos a obligar cambios en la oficina de aplicación. La preocupante situación hídrica, que ya fue declarada como emergencia agropecuaria en la provincia, requerirá interlocutores y actores con capacidad de decisión y acción que parece no tener hoy la gestión municipal. En estas horas asistimos a una sucesión de renuncias inesperadas que dejan entrever cierto hartazgo de los funcionarios renunciantes y, sobre todo, evidencian cómo el ejercicio arbitrario y destrato de los mandos intermedios puede agotar y aniquilar a personas jóvenes, honestas, formadas que llegaron y asumieron la gestión con muchas expectativas y entusiasmo.

Asistimos a tiempos difíciles y más difíciles serán si la política no cumple en darle gobernabilidad a las instituciones. Decía Perón que la unidad en la acción es importante, pero que la unidad en la dirección es indispensable. La gestión municipal perdió unidad en la dirección de la misma manera que la perdió el gobierno nacional. Cuando a Napoleón le pidieron que compartiera el comando del ejército en Italia contestó: Vale más un general malo que dos generales buenos”, y a este comentario Perón le agrega: “uno de los factores que más han gravitado en la derrota ha sido la falta de unidad en la dirección”. Es de esperar entonces que el año que viene a estos oficialismos no les vaya muy bien.

Quién gobierna Carlos Casares no sabemos, lo que sí podemos afirmar es que la pelota está en el aire.

fuente:https://casareshoy.com.ar/quien-gobierna-carlos-casares-la-pelota-esta-en-el-aire/

Escrito por: CasaresHoy

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