JUNIN: El Colegio de Farmacéuticos de Junín alerta por el riesgo de la desregulación

La medida contempla la posibilidad de que las farmacias puedan ser adquiridas o impulsadas por sociedades anónimas, como sucede con empresas como Farmacity. Además, permite que un profesional pueda ser director técnico de más de una farmacia.

Tras el DNU presidencial, que desregula la actividad farmacéutica y contempla la posibilidad de que las farmacias puedan ser adquiridas o impulsadas por sociedades anónimas, como sucede con empresas como Farmacity, el Colegio de Farmacéuticos de Junín rechazó la medida y expresó su preocupación frente al nuevo escenario planteado por el Gobierno nacional.

El decreto permite, además, que un profesional farmacéutico pueda ser director técnico de más de una farmacia, entre otros puntos. Atilio Villani, presidente de la Filial Junín del Colegio de
Farmacéuticos, afirmó a Democracia: “Estamos preocupados, sería una locura, porque la salud, en la farmacia, es importante. La tarea del farmacéutico es indispensable y tampoco se podría estar en dos farmacias a la vez, es imposible hacer bien el trabajo».
Y agregó: «Hay que tomar conciencia sobre cuál es la importancia de que el farmacéutico esté en la farmacia siempre o esté la mayoría del tiempo ahí, es por un sin fin de cuestiones, por ejemplo, hay casos que se dan en los cuales el paciente va a dos médicos diferentes, por distintas dolencias, y después va a la farmacia a comprar el mismo antibiótico, pero un médico le recetó una marca comercial y el otro, un genérico, entonces el paciente no lo
identifica. Y si uno no está detrás de eso la persona a lo mejor toma el mismo antibiótico dos veces».

«Lo mismo puede pasar con el cliente que conocés y sabés que es hipertenso y, a lo mejor, no se lo dicen al médico y muchas veces uno le advierte al cliente lo que está por tomar, que es
contraproducente para su salud», explicó el profesional.
«También ocurre con la aplicación de las inyecciones, antes de aplicarla, le preguntamos lo más común que se le pregunta, si es hipertenso o si es alérgico. Es un aprendizaje, entonces hay un
sinfín de cosas que justifican la presencia del farmacéutico»,
señaló.
«Lo mismo pasa cuando no tenemos una determinada marca de medicamento que le pidieron, pero sí tenemos la misma droga, bueno para eso hay que saber», sostuvo

«Es invalorable conocer a la gente, el paciente siempre va medianamente a la misma farmacia y uno tiene una especie de historia clínica y muchas veces nos cuentan más detalles a nosotros
que al médico. Es muy difícil que alguien que solo le interese tener una farmacia por lo monetario, pueda llevarla adelante», dijo. Asimismo, Villani criticó la posibilidad de que el gigante
farmacéutico Farmacity pueda desembarcar en nuestra ciudad.

«Tienen otra forma de trabajo, que no va con la forma de salud, para ellos es una empresa, ellos lo que van es al comercio y van a los lugares donde hay concentración, no van a ir a un pueblo o a un barrio alejado. A diferencia de nosotros, que, de a poco, nos vamos distribuyendo cada vez más lejos, para brindar un servicio a la comunidad».

Rechazo a la desregulación
Las principales entidades empresarias del sector farmacéutico se concentraron esta semana, frente a Tribunales, en Capital Federal, para expresar su rechazo al DNU que desregula la economía.
La Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (Facaf) advirtió que ese DNU «pone en riesgo los derechos indelegables de las provincias a organizar sus prestaciones y el poder de policía en cada uno de sus territorios».
Además, dijo que esa medida oficial generó «una profunda inquietud en el seno de la farmacia argentina, ya que sus postulados ponen en riesgo la salud, el modelo de farmacia profesional vigente, la integridad de la profesión farmacéutica y los principios constitucionales de la división de poderes y el federalismo».

«La esencia misma de la farmacia argentina, concebida como un centro de salud con dispersión territorial, se ve amenazada por las disposiciones de este decreto, que promueven un modelo
probadamente desacertado, al intentar desregular la función de la farmacia», alertó.

Y añadió: «Esta pretendida acción que viene a salvaguardar la competitividad, deja abierta la comercialización, como si el medicamento fuese una mercancía común y entonces, se asemeja
más a un plan de negocios que al uso racional de una herramienta esencial para la salud de los argentinos».

“No deja de ser un medicamento”
En este contexto, la titular del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires, Alejandra Gómez, expresó su preocupación en referencia a los cambios introducidos por el
decreto de decreto de necesidad y urgencia (DNU) 70/2023 que admite la venta libre de medicamentos en kioscos y otros lugares.
Tras aclarar que esta situación ya se vivió en los años 90´, Gómez afirmó: «Un medicamento de venta libre, no deja de ser un medicamento y usarlo mal, trae consecuencias y no es algo menor
ni para tratar con liviandad».
«Trajo consecuencias y con el tiempo se fue corrigiendo, llevó al comercio de productos falsificados, se vio mayor riesgo en hospitales por el uso irracional de ciertos medicamentos y cuando no hay un farmacéutico, no hay control ni nadie que se haga responsable y se pueden tomar productos que interaccionen con algo que se está tomando o que puedan ocasionar algún mal»,explicó.
«Estamos hablando de que se podrían vender en cualquier lugar sin ningún tipo de cuidado, sin saber su procedencia, sin tener constancia del vencimiento, especialmente cuando se compran.

FUENTE:DIARIO DEMOCRACIA.COM

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