La lógica de la maldad

El autor hace referencia a la política económica llevada adelante por el presidente Javier Milei y su efecto sobre los sectores del trabajo.

Amediados del siglo 20, era usual escuchar a la dirigencia política, a la militancia o incluso en el saber popular, decir “los únicos privilegiados serán los niños”. Aparte de dar relevancia a los derechos de la niñez, que emergían luego de la declaración universal de los derechos humanos post segunda guerra mundial, también de alguna manera expresaban que los privilegios eran detentados por otros. Esos otros no eran otros que los ricos y poderosos de aquellos tiempos. Ellos mismos se sabían privilegiados. Privilegiados de poder acceder al goce de bienes materiales por sobre el resto y también de tener todas sus necesidades básicas, y más, satisfechas.

Los trabajadores, los humildes, las emergentes clases medias daban batalla para poder tener acceso a más y plenos derechos, así como también a mejorar sus condiciones materiales. Del lado de las patronales, de los poderosos, se buscaba limitar esto para mantener el estatus quo, para no transferir recursos, para no perder tasa de ganancia. El poder utilizó diversos argumentos, pero jamás se sostuvo discursivamente la idea que las masas populares eran privilegiados y que sus luchas eran para mantener dichos privilegios.

Casi un siglo después, en la Argentina irrumpe una corriente de “pensamiento” desde el mismo corazón del poder que propone y plantea una lógica diametralmente opuesta a la del siglo pasado. Hoy, según el Presidente Milei y sus seguidores, privilegiados son los argentinos pobres que cobran un programa social del Estado, privilegiados son los trabajadores que gozan de derechos laborales, privilegiados son los comerciantes o pymes que reciben un subsidio en sus facturas de tarifas de servicios públicos, privilegiados son aquellos que reciben atención médica en un hospital público o se educan en una escuela pública.

Los privilegios y los privilegiados

Los pobres, olvidados y abandonados por el Estado hace generaciones, sin posibilidades de acceso a los derechos básicos como son educación, salud, alimentación, vivienda y trabajo de calidad y dignos, son hoy señalados como privilegiados por recibir una asignación de 50 dólares por mes y esa situación habilita a que sean investigados, criminalízados, perseguidos y discriminados.

Los trabajadores registrados, los que tienen trabajo en blanco, son apuntados como privilegiados por tener, aunque más no sea formalmente, los derechos laborales conquistados por los asalariados luego de siglos de lucha a nivel mundial. Los trabajadores registrados según la derecha, tienen el privilegio de poder enfermarse, tener obra social, acceso a jubilación y sobre todo a no ser explotados brutalmente.

Los comerciantes, las pymes, que sobreviven como pueden a las políticas económicas neoliberales, que son las que dan trabajo, son señaladas como privilegiadas por tener algún tipo de subsidio en las tarifas de servicios públicos, obviando que pagan impuestos más impuestos, muchos de ellos sin lógica alguna.

Los sufrimientos y los sufrientes

“También voy a gobernar para los ricos que tienen tristeza” dijo Carlos Menem, presidente neoliberal y pro norteamericano allá por los 90. Emblemática frase que resume mucho de la lógica de la maldad que hoy despliega la derecha en el poder. Milei, Macri cumplen al pie de la letra esa ideología.

Nada se ha hecho para investigar el fraudulento y delictivo endeudamiento llevado adelante por Mauricio Macri durante su presidencia. 50 mil millones de dólares, que además fueron transfugados a bancos en el exterior.

Nada se dice de los precios sobrevalorados que se pagan a las empresas de energía por el gas, petróleo, electricidad que generan. El monto que reciben un puñado de operadoras, la mayoría transnacionales es 5 veces superior al total del presupuesto del Potenciar trabajo que reciben 1.300.000 argentinos pobres.

Nada se señala de la permanente vista gorda de la justicia y la falta total de “seguridad jurídica” cuando de proteger recursos naturales frentes al atropello de los poderosos. El secreto y oculto “acuerdo Chevron” que entregó las primeras áreas de Vaca Muerta a una transnacional, violaba taxativamente las leyes petroleras, las compras de tierras por parte de extranjeros poderosos y sus acciones sobre ellas violan abiertamente las leyes de bosques, de glaciares, de derechos de pueblos originarios.

La maldad

La lógica de la maldad no tiene fisuras, es un compendio político y comunicacional que busca ser la base de ideas para producir un cambio brutal en el terreno económico, social y político de la Argentina Generar la más brutal transferencia de recursos desde las clases medias, los trabajadores y los pobres hacia las arcas de los ricos y poderosos que operan en nuestro país.

No solo buscan exprimir los exiguos bolsillos de los argentinos, sino que además pretenden apropiarse de la renta extraordinaria que van a generar los recursos naturales de nuestro país en las próximas dos décadas.

El DNU y la Ley Ómnibus de Milei buscan sentar las bases jurídicas de ese latrocinio al tiempo que también pretenden barrer todo atisbo de reclamo ciudadano, protesta social e incluso oposición electoral.

La argentinidad

Hay que batallar denodadamente y a diario para que este modelo y gobierno expoliador y entreguista no pasen.

Los ricos, los poderosos, lo vienen intentando desde la dictadura militar, Menem, De La Rua después y Macri como antesala de Milei.  A todos ellos el Pueblo movilizado los derrotó. Vamos por Milei, su casta y su proyecto antiargentina.

Jesús Escobar Dirigente Nacional de Libres del Sur.

FUENTE: PERFIL.COM

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