La marcha atrás de Milei, el salto mortal de Caputo y la trampa de las facultades delegadas

En medio de una jornada crítica para el gobierno nacional, enfrentado con numerosos gobernadores, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el retiro de las propuestas sobre retenciones, jubilaciones, Ganancias, blanqueo y otras, para intentar destrabar la negociación en el Congreso. El proyecto de ley mantiene la delegación de atribuciones legislativas en manos del Presidente, por lo que, de aprobarse la norma, podría tomar esas y otras decisiones por decreto.

El gobierno de Javier Milei tuvo que retroceder en todo el paquetazo económico que pretendió meter en la Ley Ómnibus. Según anunció el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, el Poder Ejecutivo aceptó retirar del proyecto que se debate en la Cámara de Diputados las retenciones, el capítulo sobre jubilaciones, la reversión del Impuesto a las Ganancias, el blanqueo, la moratoria impositiva y el adelanto de Bienes Personales. Es una derrota completa en la pulseada con los gobernadores y los bloques opositores.

Cuando se le preguntó a Caputo cómo iba a reemplazar todos esos ingresos, el ministro se mostró evasivo: “No cedemos en el déficit cero, pero nos vamos a tomar un tiempo para pensarlo”. En Unión por la Patria (UxP) todos dan por sentado que Milei quiere que le aprueben las facultades delegadas y luego impondrá las medidas por decreto. “Si le aprueban las facultades delegadas, como están en el proyecto, el Presidente puede cambiar todo el orden socioeconómico sin pasar por el Congreso. Y eso significa que puede imponer fórmulas jubilatorias, retenciones y lo que sea, por decretos delegados”, precisó el constitucionalista Andrés Gil Domínguez.

¿Rendición auténtica o simulada?

En una movida absolutamente inusual, el ministro Caputo convocó a una conferencia de prensa a las 20 horas de un viernes. A esa hora, la guerra con los gobernadores era total y la Ley Ómnibus iba directamente al muere. Es que los bloques amigables no iban a votar a favor de las retenciones, la fórmula jubilatoria, las privatizaciones o el desguace del Fondo de Garantías de la Anses. En cierto sentido, Caputo reconoció una derrota inminente y se retiró del campo de batalla.

Todo se había tensado aun más de lo que estaba con las dos frases feroces del Presidente en la reunión de Gabinete del jueves: “Los voy a dejar sin un peso”, “los voy a fundir a todos”, disparó contra los gobernadores. La difusión de esas frases le costó el cargo al ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro. Incluso en la tarde del viernes se conoció una entrevista a Milei, grabada días antes, en la que aseguraba que no estaba dispuesto a «ceder nada» en la negociación por la Ley Ómnibus.

Caputo produjo un asombro total anunciando que se retiraba el paquete fiscal del proyecto y diciendo todo lo contrario que Milei: “¿Cómo no voy a entender a un gobernador que defiende los intereses de su provincia?”, dijo. La definición movió a risa y, sobre todo, sonó falsa, porque enseguida escondió las cartas y no quiso decir cómo se iban a reemplazar los ingresos previstos por la ley. Lo suyo fue una evasiva, con una frase que tampoco sonó creíble: “Evaluaremos nuevas medidas y trataremos de consensuarlas con los gobernadores y legisladores en un futuro. Este es un gobierno que escucha, es lo que debemos hacer”. Toda la escena era más propia de un programa de humor: de la violencia de Milei se pasó a Caputo haciendo el papel de Heidi.

Pero el espectáculo siguió en continuado. El mismo presidente, que la emprendió en forma brutal contra los gobernadores y diputados, emitió un comunicado una hora más tarde con un viraje de 180 grados: “La oficina del Presidente destaca el consenso alcanzado en relación a las reformas estructurales que el país necesita. La medida anunciada (sacar la parte económica de la ley) garantiza que no existen razones para demorar la aprobación de la ley. El capítulo fiscal se podrá discutir más adelante”.

Olor a trampa

Este diario alcanzó a consultar con varios gobernadores y todos advierten que el Ejecutivo prepara una maniobra: avanzar con los mismos proyectos o similares a partir de que se le deleguen las facultades legislativas.

-¿Se puede imponer una nueva fórmula jubilatoria sin pasar por el Congreso? ¿Se puede imponer nuevamente el Impuesto a las Ganancias usando la delegación de facultades?¿Se pueden imponer retenciones? -le preguntó Página/12 al constitucionalista Andrés Gil Domínguez.

– Es tan amplia la base y tan contraria a la Constitución, violando el artículo 29, que puede hacer todo eso porque se transfiere la potestad legislativa. Se puede hacer por decreto delegado -explicó el jurista.

Ecos inmediatos

El titular del bloque de UxP en Diputados, Germán Martínez, que participó en las idas y vueltas de La Libertad Avanza (LLA) en las negociaciones, percibió enseguida las dos caras de la moneda: “Derrota del gobierno y triunfo de los que hicimos oposición frontal. Trampa: Milei sólo quiere superpoderes (facultades delegadas). Es el corazón de la ley”.

Desde la misma óptica se pronunció Leandro Santoro: “Retiran la parte fiscal porque no querían negociar con sus aliados. Ahora van por tres cosas: facultades delegadas, flexibilidad para tomar deuda y liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad”.

Gobierno caótico

El salto mortal de Caputo se produjo después de 48 horas caóticas de la administración Milei. En los gobernadores y en los legisladores había desconcierto y furia. Nadie entendía lo que estaba pasando. El ministro del Interior, Guillermo Francos, fue desplazado de las negociaciones por la ley y aparecía en escena Santiago Caputo, apenas un consultor en comunicación. Pero, al mismo tiempo, Milei saboteaba cualquier diálogo con sus frases amenazantes que prometían dejar sin recursos a las provincias. En ese clima, se sucedían las versiones de más expulsiones e internas.

A lo largo del viernes se produjo otra movida sorprendente: Karina Milei se reunió con Martín Menem, es decir que el Presidente mandó a intervenir a la única persona en la que confía, su hermana. Es posible que en ese marco hayan llegado a la conclusión de que no había chances de ganar la pulseada en los temas en discusión -jubilaciones, privatizaciones, retenciones- y que la derrota en la sesión del martes era segura. Alguien -posiblemente Karina y Caputo- convenció al Presidente de que había que retroceder. Tomada la decisión, lo mandaron al ministro de Economía a dar la cara. Hizo lo que pudo: sonó muy poco creíble.

Lo que se viene

Como es obvio, el oficialismo y los bloques amigables pondrán ahora toda la presión para que se apruebe lo que es la madre de todas las batallas: las facultades delegadas. El proceso no será sencillo, empezaría el martes en Diputados y luego tendrá otro tortuoso pasaje por el Senado. Hasta los legisladores y gobernadores que tienen el discurso de “ayudar a la gobernabilidad” saben que hay una maniobra detrás de la versión ultra-light de Milei.

Todo indica, de todas maneras, que los límites los pondrá la calle. Los sectores más humildes, afectados por los brutales aumentos en el transporte, la luz, el gas y el supermercado, sin aumentos salariales y con multiplicación de los despidos. La clase media, por el descomunal desborde en los costos de colegios, prepagas y alquileres, combinados con una profunda recesión. Hasta los amigos de la Casa Rosada, los que hablan de ayudar a gobernar, calculan que en marzo la imagen presidencial estará por debajo del 30 por ciento. Con el pronóstico, además, de que las internas, los despidos en el elenco gubernamental y las idas y vueltas continuarán de forma cotidiana.

FUENTE: Página 12

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