En dos meses, el modelo de Milei ya definió quiénes ganan y quiénes pierden

En dos meses de gobierno, al gestión de Javier Milei quedó muy lejos de mostrar un plan económico sostenible, pero está muy cerca de terminar de configurar un modelo de ganadores y perdedores. Desde diciembre a hoy, el sector privado recompuso rentabilidad e ingresos vía un ajuste salvaje de los precios, situación que terminó pagando la sociedad en su conjunto y, sobre todo, los sectores medios, que ven derrumbado el sueño de conservar consumos que creían adquiridos, como la medicina prepaga, el uso de colegios privados y los gastos del auto.

La liberación total de la economía que dispuso el Ejecutivo muestra, en los datos, una transferencia de ingresos del sector asalariado al sector corporativo pocas veces vista, en tiempo récord y todo a la vez. En paralelo, el Gobierno se desentendió de la cuestión productiva y la cuestión de política salarial, es decir, fuerza una recesión con precios altos, caída en producción, empleo e ingresos, con el anhelo de una desinflación que, de llegar, caerá en tierra arrasada. Así, en dos meses, la casta que Milei dijo combatir ya es el gran ganador del modelo.

Mirar sector por sector es útil para entender cómo cambió tanto el escenario desde noviembre del 2023 a hoy. Si bien es cierto que la economía que dejó Sergio Massa tenía una inflación muy elevada y actualizaciones pendientes, la puja salarial y la política de ingresos sostenían demanda. En cambio, en los primeros dos meses de Milei, los que negociaron paritarias consiguieron aumentos no mayores al 30 por ciento, muy por debajo de la disparada inflacionaria. Y la mayor parte de los trabajadores, hoy en la formalidad, pierden más de 20 puntos que se suman a lo que ya venían dejando en el camino con el gobierno de Alberto Fernández.

Combustibles y prepagas

En el caso de los combustibles, la nafta súper costaba 272 pesos por litro en noviembre del 23. Hoy vale 744 pesos el litro. En síntesis, un tanque de 40 litros lleno pasó de valer 10.880 pesos antes de la elección presidencial a los 29.760 pesos actuales. Ese salto lo validó el gobierno al avisarles a las petroleras que es necesario caminar hacia un precio internacional, hoy en 1 dólar por litro. Así, en los próximos dos meses y según fuentes del sector, el litro de súper terminará por encima de los 1000 pesos.

En noviembre del 2023, la medicina prepaga venía trabajando con un promedio de cuatro subas de 20 por ciento autorizadas por el anterior gobierno. Esos incrementos dejaban un plan básico para una familia tipo por debajo de los 100 mil pesos. Con las subas que liberó Milei desde entonces a hoy, ese mismo plan si sitúa en torno a los 220 mil pesos, a raíz de los aumentos de diciembre, el 40 por ciento de enero y el 30 por ciento de febrero. En marzo llega otra suba.

Si bien no se aplicaron, los tarifazos a los servicios públicos de luz y gas, las subas serán fuertes. El FMI aseguró hace unos días que acordó con el gobierno una suba de 200 por ciento en las tarifas vía quita de subsidios, que se suman a los porcentajes de aumento de la energía acordados en audiciencia pública. El último estudio de la consultora de Nicolás Arceo, ex miembro del equipo economía de Axel Kicillof, reflejó que los sectores de mayores ingresos pasarán de pagar de luz cerca de 10.000 pesos a 23.569 pesos; los usuarios de ingresos medios se irán de 5500 pesos a 23.596 pesos; mientras que los sectores más bajos, al perder el subsidio, pasarán de pagar los actuales casi 4000 pesos a 9000 pesos.

Los alimentos, un problema

Fuentes de los grandes supermercados y la Cámara de Almacenes de la Provincia de Buenos Aires puntualizaron ante este diario que los aumentos de alimentos que venían moderando en enero, volvieron en febrero a tomar una senda alcista descontrolada. En este rurbro, la comparación con los valores de noviembre es llamativa.

Desde el martes 21 de noviembre, luego de lunes feriado posterior al domingo de elecciones a hoy, los precios se dispararon entre 50 y 100 por ciento. Cinco de diez consumidores migraron de primeras a segundas marcas, ante la disparada de valores. En noviembre, un pan lactal grande se pagaba entre 900 y 1000 pesos, hoy vale entre 2400 y 3100 pesos. Un yogur de litro de primera marca pasó de costar 900 pesos a 1800 pesos de noviembre a hoy. En el caso de los aceites, el precio se cuadruplicó, la primera marca de 900 ml se pagaba entre 550 y 600 pesos, y hoyno vale menos de 2200 pesos.

La leche, que aumento entre un 15 y 20 por ciento en la primera quincena de enero, ya acumula una suba total de 50 puntos desde noviembre. Costaba por entonces 600 pesos el litro y hoy no se consigue por menos de 900 o 1100 pesos el litro. La harina, por su parte, pasó de costar 750 pesos el kilo a los 1000 pesos actuales. Ese valor, reflejado al mayoreo, disparó el precio de pastas secas y galletas.

El arroz costaba en noviembre, previo a la elección, 450 pesos de costo para luego ser puesto en góndola. Hoy el costo es de 1400 pesos y el valor final de venta más barato es de 900 pesos un paquete chico hasta 5000 pesos el de caja. Los comercios aseguran, también, que las gaseosas de primera marca de dos litros no se consiguen hoy por menos de 2200 pesos.

Mancha de aceite en todo el país

Lo impactante de la suba de precios y caída del poder adquisitivo que se da en todos los rubros es que viene expandiéndose parejo en todo el país. Este diario accedió a una informe reservado de la consultora Scentia, elaborado para supermercados: el trabajo refleja que entre el 1 y el 21 de enero, el Norte fue la región que más sintió el golpe de los precios, con una baja del 15,5 por ciento en el consumo de canasta básica.

En el AMBA, en tanto, la baja fue de 11,3 por ciento en CABA y de 8,8 en el resto de Buenos Aires. En Córdoba, provincia donde Milei se levó buena parte del electorado, el consumo se retrotrajo más de 11 por ciento; mientras que en la región sur del país bajó un 14,8 por ciento.

En la zona austral, en tanto, hubo un derrumbe del consumo de 13,6 por ciento; y en Cuyo 12,4 por ciento. Allí los precios ya eran altos por el costo logístico y ahora son aún más elevados.

FUENTE: Página 12

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