Milei y Terminator : la gestión de lo destructivo. Por Carlos Martínez

Milei y Terminator : la gestión de lo destructivo

Hace unas horas, el presidente Milei reposteó en la red social X (ex Twitter) una imagen del dibujante Nik donde aparece él mismo –vía fotomontaje- como el famoso cyborg Terminator, protagonista de la icónica película de ciencia ficción producida por James Cameron hace ya cuarenta años. En el filme, resumidamente, la inteligencia artificial denominada Skynet, gobierna el mundo del futuro luego de arrasar con el planeta, y somete y esclaviza a lo que queda de la humanidad a través de las máquinas. Pero esto no transcurre sin lucha, ya que la resistencia humana encabezada por un joven líder llamado John Connor amenaza con acabar con esta dictadura de los artefactos y se encuentra a poco de lograrlo. Es entonces que, desde el futuro y a través de una máquina del tiempo, Skynet envía al pasado a un robot con apariencia humana encargado de asesinar a Sara Connor, madre de John Connor, para evitar así que este sea concebido y organice- en el futuro- la resistencia de los humanos.

Volviendo al reposteo presidencial, no es casual esta plena identificación de Milei con el androide protagonizado por Arnold Schwarzenegger puesto que ambos se parecen de manera bastante asombrosa. Veamos.

Durante estos poco más de dos meses en el gobierno, Milei ha dejado en claro que su objetivo, proclamado y programado, es destruir toda regulación e intervención del Estado en la economía, privatizar todas las empresas públicas y bajar el gasto público mediante el ajuste brutal que lleva adelante, todo ello de golpe y porrazo, descartando procesos graduales y despreciando negociaciones. La estrepitosa derrota en el parlamento nacional de la ley ómnibus motivó una catarata amenazante de tuits y retuits de madrugada donde deja en claro que seguirá adelante con lo programado a puro decreto. El Exterminador, creado y programado por la Inteligencia Artificial (I.A.), tiene un único objetivo: destruir a Sara Connor, y esa misión es irrenunciable, innegociable y la va a llevar adelante inmediatamente y sin ninguna pérdida de tiempo.

En ese sentido, el ataque directo y sin transiciones (uso lenguaje futbolero) es la forma de proceder del artefacto de Skynet (y también de Milei). Desde la mirada de Antonio Gramsci diría que tanto el artefacto como el presidente están programados para la guerra de movimiento (ataque frontal) y no para la trabajosa y paciente «guerra de trincheras» o de posiciones. Con más precisión, y en lenguaje militar, diría que lo que acomete el libertario desde que está en la Rosada es una especie de Blitzkrieg de pago chico, reemplazando los tanques Tiger por los trolls y seguidores de las redes. Esto explica porque Milei desprecia con agresividad gran parte de los acuerdos con sectores de centro derecha, así como los llamados de Pichetto a consensuar el proyecto neoliberal con gobernadores o legisladores «amigables». En este sentido, esto también nos es útil para comprender porque Terminator no busque -ni necesite- amigos o ayuda externa para acabar con Sara Connor, ya que lo considera un trabajo a ejecutar en la más absoluta soledad del cumplimiento de una orden impersonal.

La impersonalidad es otro de los atributos que asemejan al presidente y al robot de la película de Cameron. Empecemos por el artefacto: el primer acto por el que se da a conocer el Exterminador cuando llega al pasado del planeta tierra es el asesinato de dos personas que se niegan a darle las ropas para cubrir su desnudez; luego, en busca de armas, asesina al dueño de la armería pese a que no opone resistencia y a dos mujeres indefensas que poseen el mismo nombre y apellido que su objetivo a destruir. En realidad, gran parte de la película nos muestra al androide cibernético destruyendo todo a su paso, personas y cosas, sin reparar en nada con tal de llegar al objetivo a aniquilar.

En el mismo sentido, la impersonalidad presidencial es de origen y de acción. En el primer aspecto, Milei es un personaje creado y potenciado por los medios de comunicación y por las redes sociales, las Skynet del nuevo siglo. Al igual que Terminator, no le debe su «existencia» a ningún partido político o comunidad afectiva del mundo real, ni siquiera a sus miles de seguidores del mundo virtual a quienes siquiera conoce personalmente. Él- Milei- es el más acabado producto de lo digital, tal como lo demuestra el culto exacerbado de los libertarios a las imágenes creadas por inteligencia artificial, desde leones y patos virtuales hasta Mileis de eterna juventud y asombrosa y exuberante musculatura. El Milei «retocado» permanentemente por lo digital nos remite a la escena de la película cuando Terminator autorepara parte de sus dispositivos dañados en la batalla contra las fuerzas de la realidad material.

Respecto a la impersonalidad en su modo de actuar, es sorprendente como Milei rompe en llanto en el Muro de los Lamentos, a 12 mil km. de distancia de la Argentina y no derrama una sola lágrima por la falta de un plato de comida de miles de niños que se alimentaban hace unos meses en comedores comunitarios ubicados a tan solo 15 minutos de la Casa Rosada. Recordemos que con total desparpajo Milei es el primer presidente de la Argentina, en medio del sufrimiento de millones de compatriotas por la destrucción de sus ingresos, en festejar el 25% de inflación en un mes.

 

La falta de empatía y sensibilidad social es común en los distintos dispositivos de la maquina libertaria, desde el Presidente y Caputo hasta Adorni y Petovello, todos hermanados en que los números «cierren» para el FMI, las grandes multinacionales y el poder concentrado y en dejar fuera a millones de argentinos del acceso a los bienes y servicios indispensables para una vida digna. Y para quienes se horroricen pensando en que uno dice que el llanto del presidente en Jerusalén no fue sincero sino un acting quiero recordarles que el Exterminador lograba imitar fielmente las voces de sus víctimas para engañar a la mismísima Sara Connor e ir tras ella y su futuro líder popular. El androide era un actor bárbaro y Javier Milei hizo teatro y actuó antes de llegar donde está.

El final de la producción de James Cameron es conocido: Sara Connor no solo sobrevive, sino que, paradójicamente, destruye a Terminator por medio de una gran máquina – una prensa hidráulica- con la que consigue aplastarlo. Aquella inolvidable y exitosa película dura poco más de una hora y media, y tuvo varias secuelas más y alguna que otra serie que quedó por el camino.

Respecto al comienzo y al desarrollo de la película que empezó en Argentina este 10 de diciembre de 2023, la misma transcurre ante nuestros ojos y ya es inolvidable por el nivel de agresividad social, económico y político nunca antes visto del gobierno de Javier Milei contra las mayorías populares y contra el Estado de Derecho de nuestro país. Pero luego de unas semanas de arrolladora ofensiva discursiva de la maquinaria libertaria permítaseme dudar seria y objetivamente de que la película de estos pagos (con el macrismo como actor de reparto y sin muchos lugares en las escenas principales) tenga éxito. Estamos asistiendo desde fines de enero y comienzos de febrero al momento de la contraofensiva de las fuerzas de la Constitución, del Estado Social de Derecho y, lo que es más importante, al reagrupamiento de las organizaciones de la sociedad civil dispuestas a ponerle freno definitivo al proyecto antinacional.

En la famosa película de ciencia ficción que evocamos, no pasa desapercibido el hecho de que John Connor y la lucha (y el triunfo) de la humanidad contra las maquinas asesinas y despiadadas fue posible en parte fundamental gracias a la resistencia, temple y valentía de su madre, quien no solo lo concibió, sino que lo preparó para su misión en el futuro. En nuestra Patria, es la historia y ejemplo de resistencia, temple y valentía del pueblo argentino, como ha sido siempre, la que nos guía para derrotar este nuevo proyecto antipopular y construir un gobierno verdaderamente democrático, donde hay justicia y vida digna para todos.

Carlos Martínez
Diputado Provincial (M.C.)

FUENTE: LIBRESDELSUR.ORG.AR

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