A 13 años del caso Pomar: La trágica historia de una investigación llena de errores y mentiras

La trágica historia de los Pomar se empezó a escribir el 14 de noviembre de 2009, cuando la familia
pergaminense salió en un Fiat Duna Weekend, color rojo, desde su casa en José Mármol para
dirigirse a nuestra ciudad. Nunca llegaron y durante 24 días, el misterio de su desaparición dio lugar
a todo tipo de hipótesis, hasta las más descabelladas.

Sin embargo, la familia no había sido víctima de un secuestro ni de la “masacre de un padre
desencajado”, como se llegó a especular. El matrimonio de Fernando Pomar y Gabriela Viagrán, y
sus dos hijas Pilar y Candelaria, sufrió un accidente el mismo día de su partida, pero recién
encontraron sus cuerpos al cabo de casi un mes entero al costado de la Ruta Nº 31.
Gabriela Viagrán agonizó 3 días entre los pastizales de la pampa bonaerense, cerca de los cuerpos
de su marido Fernando Pomar y sus hijas, ya sin vida. Quedó tendida, nunca se supo si consciente,
hasta que murió allí mismo, sola bajo un árbol.
Había sido expulsada a través del parabrisas estallado por la inercia del golpe que recibió el auto que
manejaba su esposo. El vehículo se desestabilizó en un pozo del asfalto, chocó contra el cemento de
un desagüe, cayó de punta en un zanjón y quedó ruedas para arriba, con las luces encendidas.
Secuencia penal de los hechos
Ocho años después de la tragedia, en noviembre de 2017, el juez correccional Carlos Picco condenó
a dos policías por la “desidia” en la que incurrieron al haber falsificado actas del rastrillaje para
localizar a la familia Pomar.
La pena fue de 1 año y 2 meses de prisión en suspenso para el excomisario Daniel Fabián Arruvito y
de 1 año de prisión en suspenso para el exteniente Luis Quiroga por el delito de “falsedad ideológica
de instrumento público”. No obstante, poco después los condenados fueron absueltos.
“La sensación que me dejó el caso en lo profesional fue de desazón, pero solo en cuanto al
resultado de la búsqueda”, dijo a TN al cumplirse el 13º aniversario el mismo Aquilino José
Giacomelli, abogado que representó a la madre de Gabriela Viagrán tras el hallazgo de los cuerpos y
hasta que ella misma decidió abandonar la causa penal. “Los que llegaron a juicio fueron unos
perejiles”, explicó.
La primera pista errónea
Después de varios días de un silencio ensordecedor, el 20 de noviembre apareció una secuencia de
imágenes captadas por las cámaras de seguridad del peaje ubicado sobre la Ruta Nº 7, cerca de
Luján.
La grabación registró el paso de Fernando Pomar en el coche pero, si bien las fotos no reflejaban
nada en particular que llamara la atención, sembraron dudas sobre la presencia de Gabriela y las
nenas en el mismo vehículo.
Cuatro días más tarde, un segundo vídeo mostró a la familia completa en su paso por la estación de
cobre “El Rodeo”, de Luján. Sin embargo, lejos de llevar tranquilidad, la imagen de Fernando alimentó
la teoría de un “hombre desencajado” que podría haber cometido una masacre y después suicidarse

Las otras hipótesis
La presunta matanza familiar fue la primera pero no la única teoría que surgió durante los 24 días en
los que la familia estuvo desaparecida. Se dijo también que los habían secuestrado. Que Fernando
Pomar estaba en el negocio de la efedrina. Se dijo que los habían visto en Chile, en Río Negro, en
Mendoza y hasta en el patio de comidas de un shopping.
Otra versión sostenía que la familia se había escapado de las deudas, ya que la casa estaba en venta
y, con el padre desocupado, hacía varios meses que no podían pagar la hipoteca.
El recorrido del terror
Dos días después de que encontraran los cuerpos los forenses de la morgue judicial de Lomas de
Zamora confirmaron que las heridas que presentaban las víctimas se correspondían con las
ocasionadas por un accidente de tránsito.
Según el informe, Fernando Pomar fue el primero en morir y presentaba una fractura de cráneo en la
zona temporal izquierda. Después murieron sus hijas, de 3 y 6 años, y por último la madre, Gabriela,
quien tenía también múltiples fracturas pero sobrevivió entre 1 y 10 horas después del accidente.

FUENTE: http://www.primeraplana.com.ar/a-13-anos-del-caso-pomar-la-tragica-historia-de-una-investigacion-llena-de-errores-y-mentiras/

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