Kissinger, del Siglo Americano al Nuevo Orden Multipolar

El pasado miércoles falleció a sus 100 años Heinz Alfred Kissinger, reconocido a nivel mundial por su notable influencia en la política exterior de Estados Unidos (EE.UU) durante la Guerra Fría y su visión hasta la actualidad. Artífice de los grandes acuerdos con la República Popular China de Mao Zedong y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), fue uno de los arquitectos de la hegemonía norteamericana en los asuntos globales. Si bien no dejó de ser una fuente de consulta del Departamento de Estado, desde el declive del unipolarismo financiero fue desoído por la élite de Washington.

Guerra Fría y bipolaridad

Luego de exiliarse de Alemania durante el nazismo y refugiarse en EE.UU en 1938, Kissinger se formó en las mejores escuelas de Nueva York y se graduó en la prestigiosa Universidad de Harvard. Ejerció como consejero de Seguridad Nacional y secretario de Estado bajo la presidencia de Richard Nixon, cargo que también ocupó con Gerald Ford, donde desempeñó un rol protagónico en el diseño y la ejecución de la política exterior norteamericana entre 1969 y 1977.

Su gestión estuvo signada por una cuestionada “política de distensión” con la Unión Soviética, rival sistémico durante la Guerra Fría, y sobre todo con China. De hecho, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y Pekín en 1972 fue obra de Kissinger. Asimismo, tuvo que resolver conflictos en escalada como la criticada guerra de Vietnam y la crisis de Yom Kippur en Israel, con intermediación de Moscú. Administró las intervenciones militares estadounidenses que el Pentágono y el Departamento de Estado profundizaron desde el final de la Segunda Guerra Mundial, “tercerizando” su confrontación con el bloque soviético.

A su vez, fue el autor intelectual del Plan Cóndor, la serie de operaciones políticas, militares y de inteligencia cuyo propósito fue quebrar los procesos de organización popular en el Cono Sur. Reconocido por diseñar el golpe de Estado al gobierno democrático de Salvador Allende en Chile, Kissinger coordinó la estrategia para contrarrestar la oleada anticolonial en América Latina. Con el objetivo de tomar el control del Atlántico Sur, formó parte de la mesa política que en conjunto con el Reino Unido de Gran Bretaña alentó la crisis diplomática entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle en 1978, y la Guerra de Malvinas en 1982.

Mao y Kissinger Credito China File
Artífice del acercamiento a China durante el gobierno de Mao, Kissinger sostuvo hasta sus últimos días la necesidad de bajar los niveles de confrontación. Crédito: China Phile.

Ucrania, Oriente Medio y el ocaso unipolar

Con la caída del Muro de Berlín que aceleró el fin de la existencia de la URSS, diversos analistas anunciaron el “Fin de la Historia” planteando que los valores del liberalismo y la democracia triunfaron y el mundo entero habría de volcarse hacia ese paradigma. El Consenso de Washington se impuso como rector de gobierno de los asuntos globales, y dio paso a lo que se conoce como unipolaridad. La década del 90 representó una profundización de la estrategia de intervención militar directa de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)para subordinar a aquellos pueblos que aún resistían los designios de Washington, como Yugoslavia.

Sin embargo, con la caída de las Torres Gemelas el 11-S se evidenció la ruptura del gran acuerdo al interior de la élite norteamericana. El nivel de disputa por la renta financiera a escala internacional enfrentó al sector continentalista representado por los Bush, el complejo industrial-militar del Pentágono y petrolífero de Texas, y el globalista de los Clinton con asiento en las redes financieras globales. El traslado de la estrategia militar a Oriente Medio en Irak, Afganistán y Siria, pero también en el Magreb africano con Libia, expresó la crisis unipolar, testigo de la incapacidad norteamericana para imponer condiciones geoestratégicas.

El declive unipolar que comenzó a visualizarse entre 2001 y la crisis de Lehman Brothers de 2008, puso en evidencia el nivel de incidencia geopolítica que tuvo el capital financiero en la estrategia unipolar. No obstante, no fue hasta el EuroMaidan en Ucrania de 2014 que se manifestó la profundización de esa crisis interna. A propósito, un retirado Henry Kissinger -pero con la expertiz y la autoridad que aún conservaba- advirtió del error estratégico que significaba abrir un frente de batalla en Europa del Este confrontando con Rusia y cruzando las propias “Líneas Rojas” que la OTAN acordó con Moscú en los 90, tras la desintegración de la URSS.

Hacia la multipolaridad

En efecto, Kissinger tuvo la claridad para reconocer la nueva configuración geopolítica que se estaba gestando a nivel internacional producto de la crisis unipolar. El Multipolarismo Pluriversal,encabezado por bloques como el BRICS, acrecentaron su influencia y 2014 representó un punto de quiebre. El sistema financiero internacional demostró capacidad para conducir conflictos, pero no para torcerlos a su favor. Y Henry se consolidó como una voz crítica de la estrategia unipolar que se resistió a perder su hegemonía en los asuntos globales.

El Nuevo Orden Mundial comenzó a abandonar los designios unipolares para manifestar los primeros rastros del impulso multipolar en el que la economía del trabajo y la producción cuestiona la financiarización y caotización de la vida humana. Kissinger, atento al desarrollo de los acontecimientos internacionales, aprovechó la autoridad de su palabra para aconsejar a la diplomacia de Washington que baje los niveles de confrontación con Pekín y Moscú. De forma directa o indirecta, el Unipolarismo Financiero profundizó en el último lustro la conflictividad con las potencias multipolares.

Kissinger y Putin Credito Daily Telegraph
Putin le envió su pésame a la familia Kissinger y destacó su pragmaticidad. Crédito: Daily Telegraph.

Sin renunciar a la ambición de tener un lugar protagónico en el Nuevo Orden Mundial, Kissinger deslizó una estrategia de diálogo y convivencia con los dos principales polos del mundo no occidental. “Buen amigo del pueblo chino”, lo caracterizó Xi Jinping a Henry, destacando su rol en el acercamiento a Pekín en 1972. “Sin duda, conservaré el más entrañable recuerdo de él”, señaló Vladimir Putin.

En ocasión de la muerte de un estratega de referencia internacional que marcó una época, los principales líderes internacionales le dejan en claro a la élite de Washington que a Estados Unidos le quedan dos caminos: su desintegración en el marco de la obsoleta unipolaridad o su encuadre en la lenta pero inexorable marcha multipolar. Henry Kissinger supo visualizarlo y advertirlo a tiempo. Todo indica que la crisis interna es tan profunda y estructural que la visión de un notable cuadro político propio será eventualmente negada.

FUENTE : https://www.notaalpie.com.ar/2023/12/03/la-figura-de-kissinger/

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