Antes que la hiperinflación, llegó la ‘hiperimprovisación’

El domingo de la asunción de Javier Milei, mientras todos los ojos estaban puestos en cómo le sentaba finalmente la banda presidencial al economista que hace nada era comentarista en TV, se produjo el primer contacto formal vía Zoom entre los equipos técnicos del Ministerio de Economía y los especialistas que venían trabajando con quien sería luego el Secretario de Energía.

Hasta ese momento, el área clave para definir las tarifas de luz y de gas y los marcos regulatorios para inversiones que lidera Eduardo Rodríguez Chirillo, se suponía que iba a depender de la cartera de Infraestructura, a cargo de Guillermo Ferraro.

En una maniobra de último momento, Energía quedó bajo la órbita de Luis Caputo en el Palacio de Hacienda, en un reconocimiento a la relevancia que tiene el manejo de los subsidios en las cuentas públicas y el impacto de los precios atrasados de la electricidad y el gas en cualquier plan antiinflacionario.

Pero se trató, sobre todo, de un movimiento que reveló el nivel de improvisación que acompaña el intento de corrección de las variables macro más brutal desde 1975. “Estoy preparado para asumir ya”, le había dicho Milei a Alejandro Fantino después de las primarias de agosto. Por lo visto hasta acá, nada más lejano.

El ida y vuelta y las demoras para la publicación del video con las medidas el martes pasado fue sólo un anticipo divertido de los problemas propios que un equipo económico en construcción le agrega a una herencia muy complicada.

La presentación en sí incluyó pocos detalles. Fue más bien una explicación sobre el déficit fiscal y anuncios generales de subas e impuestos y recortes fiscales donde todos los flashes se los llevó la devaluación del 54% (un aumento del 118% del tipo de cambio).

Terminada la exposición, se subió a la cuenta oficial de X del Ministerio una planilla con los números que incluían ítems que no habían sido mencionados, como supuestos ahorros en jubilaciones, la marcha atrás en el Impuesto a las Ganancias y una revisión de programas sociales “con intermediarios”.

Caputo había hablado primero de recortar los subsidios a los servicios públicos pero sin decir cuánto ni cuándo. Luego, en la televisión, agregó que en el caso del transporte habrá una reducción gradual “en varios años” y contó que se mantendrá un sistema de subsidio para la electricidad por kilovatios consumidos para los que más lo necesiten.

Fuertes aumentos de los precios de la carne en Córdoba.

No hubo más precisiones. ¿Los cálculos están hechos con el dólar ya de $800 en el costo de la energía? Se supone que sí. En ese caso, Nicolas Arceo, en la consultora Economía y Energía, calcula que la mayoría de los usuarios residenciales verán multiplicado por 6 el importe de su factura de luz, que pasará de 3800 pesos a más de 23 mil en la zona metropolitana.

A medida que pasan los días, a su vez, lo que pasó con los precios de la nafta se transforma en un caso testigo de manejo macro a lo bruto. Si bien es cierto que el precio en el surtidor estaba atrasado y es clave que haya “señales” para garantizar inversiones que luego favorezcan la producción, un saque de casi 80% en dos semanas en el valor del combustible es difícil de encontrar en la historia. Y no sería raro que haya un nuevo incremento antes de fin de año.

En este caso, ya sea por desconocimiento o adrede, tampoco se aprovechó semejante salto en los precios para recuperar recaudación con el Impuesto a los Combustibles, congelado hace tres años. Al no actualizarse, permite que todo el aumento en surtidores sea una transferencia del automovilista a las petroleras y no vaya en parte al fisco para contribuir a la reducción del déficit fiscal.

Según el economista Rafael Skiadaressis, por no tocar ese gravamen, el Estado resigna ingresos por más de US$2300 millones, parecido a lo que dice el Gobierno aspira a ahorrar con la suspensión de la fórmula de movilidad jubilatoria. ¿Estaba pensado esto? ¿Lo llegaron a charlar en sus encuentros antes de asumir en los equipos de gobierno?

Carrera hasta febrero

El intento de explicar que lo que estábamos viendo era la puesta en marcha de una corrección de precios atrasados de toda la economía para después en una segunda etapa pensar en un plan de estabilización llegó con el comunicado del Banco Central que salió ya a las 00:27 del miércoles, quién sabe por qué.

El objetivo es que el fogonazo en la inflación que produce el nuevo dólar y la suba de tarifas frene por el impacto del ajuste fiscal, la recesión que provocará esa retirada brusca del Estado y la caída de los ingresos, pero también porque se decidió que el dólar casi no se moverá por un tiempo durante el cual se espera acumular reservas, en un carrera contrarreloj.

Cada día con este ritmo de inflación le quita vida a los “beneficios” de la devaluación. Los $800 pesos que le dan a un exportador por cada dólar compran cada vez menos. Los incentivos para no venderlos pueden volver rápido. Dos meses de 25% de costo vida traen un tipo de cambio real de $530, según el cálculo de la firma 1816.

Ese pronóstico abre la pregunta sobre si vendrá otra devaluación y después otro escalón hacia el abismo. “El riesgo de que ese tránsito por la cornisa de hiperinflación tome vida propia es muy alto”, se escribió en el paper de la firma Consultatio. Escozor, capítulo mil.

Tampoco hubo tiempo para otros detalles, como por ejemplo el llamado “sesgo antiexportador” o “anti industria” que dejó el nuevo esquema cambiario, donde a una empresa le puede salir más alto el dólar para comprar los insumos que el dólar con el que después venda su producción al mundo. Si se pensó y se tomó como “daño colateral”, no puede durar mucho tiempo.

Lo marcó incluso la Fundación Mediterránea, con sede en Córdoba, sede de muchas pymes exportadoras: el tipo de cambio exportador menos las retenciones da $725, mientras que el de importación más el Impuesto País da $940. Las empresas reciben así 77 centavos por cada 1 que cuestan los productos importados, indica el documento que firman Jorge Vasconcelos y Maximiliano Gutiérrez.

El mercado financiero, que pareció aprobar el “Caputazo” al guiarse por el derrumbe de la brecha cambiaria del 150% al 20% y la baja del riesgo país, observa otros puntos críticos a la vuelta de la esquina.

Hay dos puntos del ajuste fiscal que prometió el ministro que dependen del Congreso, escribe José Echagüe, de Consultatio, que a su vez le puso cifras al riesgo de todo paquete únicamente ortodoxo: si la economía cae entre 3 y 4 puntos del PBI, habría una caída de los ingresos del Estado de 0,5% del Producto. Tampoco está claro que ese efecto esté contemplado en los números presentados. El perro que se muerde la cola.

El análisis de Echagüe subraya también lo que vio toda la biblioteca habituada a analizar medidas de gobierno contra inflaciones desbocadas y es que no hay ninguna medida referida a frenar la inercia inflacionaria, más allá de la desindexación de las jubilaciones si se suspende la ley de actualización automática. “Queda todo librado a la credibilidad que inspire el ajuste fiscal en el tiempo”, dice.

En ese punto, el jueves a la noche hubo otro pico de preguntas sobre si hay una hoja de ruta clara, cuando en otra entrevista en TV Caputo de golpe volvió a plantear que el objetivo de todo esto es la dolarización de la economía, una idea que si se mantiene en pie es contraria a fortalecer el peso y evitar una híper.

¿Para qué salió a decirlo? ¿Alguien registró en el Gobierno que se acumulan banderas bajadas de La Libertad Avanza y necesitaban mantener encendida la épica de los dólares gigantes con la cara de Milei? Algunos colaboradores que se han acercado a “Toto” a trabajar en estas horas se agarraban la cabeza y no entendían por qué lo hizo.

La consultora 1816, de lectura obligatoria en los bancos, postula justamente que el éxito del programa actual sólo llegará “si el mercado recupera la confianza en el peso”. “Y no será sencillo si se percibe que en caso de fracaso el plan B podría ser la dolarización y el cierre del Banco Central”.

No jodan los bancos

La gestión del socio de Caputo, Santiago Bausili, en el ente monetario también está siendo observada con lupa por algunas medidas que aunque a priori son técnicas y alejadas de los títulos de los diarios pueden terminar generando problemas nuevos sobre grandes quilombos existentes.

Por un lado, la discusión sobre la deuda que dejó la gestión anterior con los importadores a los que les negó entregarles divisas y los mandó a financiarse derivó en una polémica equivocada respecto de si es “estatización” de pasivos privados o no, cuando en realidad empieza a generar cosquillas por el impacto que puede tener pagarles con un bono en moneda dura a cuatro años en las reservas y el balance del Banco Central.

Bausili y compañía dicen que como hoy el país no tiene dólares pero la proyección es que para 2027 sobren por el campo, Vaca Muerta, el litio, etc., se está pateando el reclamo de esos entre US$ 20 y 30 mil millones en el tiempo.

La observación que hizo Fernando Morra, de la fundación Sudamericana que encabeza Martín Guzmán, es que se está formalizando una deuda en dólares, algo que también la Fundación Mediterránea señala como que “empeora el balance” del Central que el nuevo gobierno venía a sanear.

Menos conocido es lo que por ahora está sucediendo con los pesos que tienen los bancos, que en definitiva son de los depositantes. El nuevo BCRA los está obligando por ahora a quedarse en inversiones que pierden fuerte contra la inflación, mientras por ley deben pagar una tasa mínima por los plazos fijos, haciéndoles un agujero en los balances.

Como solución, esta semana el Gobierno les ofrecerá prestarles esos pesos al Estado directamente, a una tasa mayor, por lo que la novedad será que los depósitos estarán respaldados por títulos emitidos por el Tesoro y ya no por deuda del Central.

Para algunos será ‘lo que hace falta para un cambio de régimen posta’. Para otros una usina de, otra vez, quilombos autogenerados sobre el bardo ya recibido

El tema, además, es que la tasa de los plazos fijos para los ahorristas sigue en 11% cuando la inflación proyectada para estos meses de mínima será 25%. Si ya se fue 1 billón de pesos de depósitos (sobre un total de 12 billones) en los últimos 30 días, como marca el analista Christian Buteler, ¿cuántos se irán en las próximas semanas? ¿Irán a dólar? ¿Irán a sostener el consumo y eso conspirará contra el enfriamiento que quiere el Gobierno para parar la inflación? Debe estar estudiado.

La gestión de Caputo, que arrancó con todas estas dudas, esta semana será complementada para bien o para mal con la irrupción de la agenda de Federico Sturzenegger, el ex titular del BCRA con Mauricio Macri que preparó “300 puntos” para desregular la economía, un trabajo que podría llevar a cabo desde una agencia para tal fin. Para algunos será “lo que hace falta para un cambio de régimen posta”. Para otros una usina de, otra vez, quilombos autogenerados sobre el bardo ya recibido.

Este es el aguante

Como sea, el virtual éxito del intento de ordenamiento bastante desordenado que se puso en marcha por estas horas se juega todo en el aguante de la población. La generación sub 45 nunca vivió una malaria así, de freno de la actividad con espiralización de la inflación. Martín Rappetti ya postula 700% de inflación y 4% de caída de actividad para 2024.

Pero antes, diciembre, enero, febrero podrían acumular una caída del 8% en el poder adquisitivo de los salarios, estima el reporte de la firma Equilibra, un impacto que llega después de una licuación de ingresos que lleva seis años y 25%. Además, en el mismo período las jubilaciones podrían bajar otro 7,5%.

¿Podrá el liderazgo de un outsider que nadie vio venir con esta fuerza convencer a propios y ajenos de que el ajuste no sólo lo iba a pagar la casta como dijo, de que al final tuvo que subir impuestos, de que votó sacar Ganancias y ahora lo repone, y de que todo el esfuerzo de pagar mucho más para tener una vida peor llevará después a la Argentina potencia que mencionaba en sus discursos?

FUENTE:https://www.diarioconvos.com/2023/12/17/antes-que-la-hiperinflacion-llego-la-hiperimprovisacion/

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