Kicillof encabeza la embestida contra Milei

Luego de haber ensayado un repliegue táctico, Axel Kicillof volvió a mostrarse como punta de lanza en la confrontación del peronismo contra las políticas del Gobierno nacional. El Gobernador había delegado a algunos de sus ministros la tarea de marcar con críticas encendidas las diferencias con la Casa Rosada para no transformarse en un blanco fijo fácil de acertar para Javier Milei, pero en los últimos días puso en revisión aquella decisión.

El mandatario bonaerense levantó decididamente el perfil de su discurso. Primero fue durante la conferencia de verano que brindó en Mar Chiquita donde lanzó fuertes críticas a las medidas
económicas que impulsa Milei a las que directamente vinculó con la floja temporada que se registra en varios distritos de la Costa. Un día después, luego de fatigar contactos y llamados para darle volumen político al encuentro, reunió a varios gobernadores, legisladores, dirigentes sociales e intendentes con la idea de apuntalar el paro y la movilización,

Kicillof aparece, junto con el riojano Ricardo Quintela, como el binomio más lanzado contra las políticas del Presidente desde las trincheras provinciales que el peronismo logró conservar. De la
reunión que llamó el bonaerense, y que se desarrolló en la Casa de la Provincia en capital federal, participaron otros mandatarios, pero claramente son ellos dos los que decidieron asumir el rol de
antagonistas con el Gobierno nacional.

Quintela acaba de subir la apuesta con el anuncio de la emisión de una cuasimoneda para suplir, denuncia, la deuda que la Nación tiene con su distrito. El bonaerense no reclama deudas, sino que
pone el grito en el cielo por los recortes de fondos federales que ya está sufriendo el principal distrito del país. De hecho, Buenos Aires recibió un 11 por ciento menos de recursos nacionales en la primera quincena de este mes en comparación con el mismo período del año
pasado.

Kicillof también menea la posibilidad de emitir una moneda bonaerense si el torniquete nacional no afloja. La postura del gobernador bonaerense representa, de alguna forma, al ala más
dura de lo que fue Unión por la Patria. Coincide con la postura de la CGT y su llamado a la protesta; también, con otros sectores gremiales y movimientos sociales.

De hecho, aun cuando la protesta sindical no se había convocado, Kicillof le dio aire a la conformación de las denominadas “Multisectoriales” que comenzaron a institucionalizarse
principalmente en distritos bonaerenses gobernados por el peronismo con el objetivo de dar viabilidad e impulso a las movilizaciones que surgen en los municipios contra el ajuste
nacional.

Casi sin distinción, los intendentes del PJ creen que lo peor está por venir. Que la situación social se agravará y que, para colmo, la merma de recursos federales que llegaban a la Provincia también terminará resintiendo sus propios ingresos. Se trata de un diagnóstico que excede las fronteras peronistas y que es compartido por alcaldes de otras fuerzas políticas que observan con
inquietud la disparada de los precios de los insumos que tienen que comprar para poder llevar adelante sus gestiones.

En los últimos días, Pablo Moyano había salió a criticar a varios popes del PJ como el ex presidente Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Sergio Massa y Máximo Kirchner por el silencio frente al avance del recorte de gastos que afecta tanto a provincias como a municipios y a distintos sectores sociales. Aquella frase filosa lanzada por uno de los líderes cegetistas había dejado a salvo a Kicillof. El Gobernador, tras aquel repliegue, volvió con todo esta semana, para exhibirse
como el principal opositor al presidente Milei.

FUENTE: Diario Democracia

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