Cerca de Javier Milei apelaron a una frase de Cristina Kirchner que pone en alerta a su gabinete tras la salida de Guillermo Ferraro

Tras la desvinculación del ministro de Infraestructura, en el oficialismo se refirieron a “los funcionarios que no funcionan”, como lo había hecho la exvicepresidenta durante la gestión de Fernández.

El Gobierno eligió un silencio casi total para el día después de la salida de Guillermo Ferraro del Ministerio de Infraestructura, eyectado del cargo por decisión del presidente Javier Milei, entre otros motivos, por una serie de filtraciones “maliciosas”, como las identificaron en Balcarce 50. El desplazamiento de Ferraro fue un cimbronazo, no por el personaje en sí, ya que el ahora exfuncionario no acumulaba grandes afinidades al interior del Gabinete, sino porque su desvinculación pareció actuar como una señal de alerta interna.

Ferraro no fue el único despedido el jueves. También le sucedió al hasta ahora titular de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), Enrique Rodríguez Chiantore, que se enteró por medio del Boletín Oficial (BO) que había sido reemplazado por Gabriel Oriolo. En el caso de Ferraro fue por los medios de comunicación.

Hasta que se confirmó el nombre de Ferraro en las filas oficialistas abrían especulaciones de quién podría ser el eyectado. Todas las sospechas caían en dos opciones: Ferraro o el titular de Interior, Guillermo Francos, a quien la mayoría le reconoce su trabajo, pero coinciden en asegurar que lo ven “desgastado” por las negociaciones en pos de la ley ómnibus, que lucen empantanadas en el Congreso de la Nación, a la espera de una probable sesión el martes próximo.

Hoy quien se movió desde y hacia el Congreso fue Karina Milei, la secretaria general de Presidencia, quien luego estuvo en Casa Rosada con Martín Menem, presidente de la Cámara Baja, y uno de los negociadores libertarios y su primo y mano derecha en la gestión, Eduardo “Lule” Menem.

Karina Milei, Martín Menem y Eduardo Menem, en el comedor del Senado
Karina Milei, Martín Menem y Eduardo Menem, en el comedor del Senado

Por la salida de Ferraro no hubo comunicado oficial ni tampoco, por primera vez desde que comenzó la gestión, conferencia de prensa del vocero Manuel Adorni, en la que se daba por descontado que se abordaría el tema. Las exposiciones diarias de Adorni son a las 11 de la mañana, horario en el que este viernes coincidió con la asistencia del presidente al acto por el Día Internacional del Holocausto y si bien desde el área dejaron trascender que la reprogramarían para la tarde, eso finalmente nunca sucedió.

A Ferraro no solo se le endilgan filtraciones internas sobre las reuniones de Gabinete, también críticas sobre su desempeño como funcionario en una cartera ambiciosa, aunque en rigor las mismas venían desde antes de la asunción, según coincidieron dos fuentes. Las ubican cuando en tiempos de campaña se encargó de la fiscalización de las elecciones. Ya en la gestión sumo diferencias con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, a quien se le resalta su costado ejecutivo. “Nunca se terminó de amalgamar y arrancar”, justificaron su salida en el Gobierno. Al igual que con la importancia de lo que se filtra, el mensaje que quedó de la salida de Ferraro es que en la “era libertaria no hay lugar para funcionarios que no funcionan”, como resumió un oficialista parafraseando a Cristina Kirchner en su mensaje a Alberto Fernández.

Los cambios en el área de Infraestructura, en cambio, se conocerían en el devenir de los próximos días vía su publicación en el Boletín Oficial, donde quedará oficializado su degradación a la categoría de Secretaría bajo la órbita de Economía, a cargo de Luis Caputo.

En la mañana del viernes cuatro de los ministros acompañaron al mandatario en su presentación al Museo del Holocausto. Junto a un visiblemente emocionado Milei estuvieron la titular de Relaciones Exteriores, Diana Mondino; el de Defensa, Luis Petri; el de Justicia, Mariano Cúneo Libarona y la de Capital Humano, Sandra Pettovello.

Allí la única que habló del tema fue Mondino que buscó eludir la polémica y apuntó a un tema de “reducción de costos”. Fue apenas minutos después de que el mandatario terminara su discurso en el Museo. Muy cercano al judaísmo, Milei leyó un discurso de siete páginas que escribió cuidadosamente y en el que además de un repaso por la historia pidió por la liberación de los rehenes secuestrados por Hamas en Gaza, desde el 7 de octubre, en el que recordó que hay “11 compatriotas”.

FUENTE: La Nación

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