El mundo de la cultura celebra y espera

Una celebración pasajera. La idea de que la lucha tuvo sentido y continúa. Así podría resumirse la sensación que el día después de la caída de la ley ómnibus atraviesa a distintas organizaciones del ámbito cultural. Una de las principales preocupaciones de este momento es que los organismos que encaran las políticas para el sector están acéfalos.

«Celebramos la decisión de la Cámara de Diputados de la Nación» se titula el comunicado emitido por la Asociación Argentina del Teatro Independiente (ARTEI). «Creemos que nuestro trabajo, junto al de muchas otras organizaciones movilizadas, colaboró con el esclarecimiento parlamentario y sumado a la insensibilidad e inexperiencia oficial dio como resultado un triunfo de la sensatez del que nos sentimos parte», expresó la organización, que anhela que «a partir de ahora cualquier propuesta de modificación de las leyes que afecten a la cultura sea debatida con el sector y sea siempre para sumar derechos y no para atacarlos».

La primera versión de la ley ómnibus proponía la derogación de la Ley Nacional del Teatro (24.800) y, por tanto, la eliminación del Instituto Nacional del Teatro (INT), que desde que se presentó esta propuesta fue abrazado en varias ocasiones por la comunidad artística. Entre las modificaciones que se le hicieron al proyecto se encontraba la absorción de las funciones del Instituto por la Secretaría de Cultura. La idea de convertir al organismo en programa –anunciada antes por el secretario Leonardo Cifelli en su exposición en el Parlamento– nunca convenció a la comunidad teatral.

«Derogar dicha ley y forzar el cierre del Instituto eran una afrenta a la cultura y al trabajo de toda la comunidad teatral que por décadas se desarrolló alrededor de esta política de Estado que atravesó los más diversos gobiernos», continúa el comunicado de ARTEI. La asociación advirtió esto a los diputados así como también que votarían un «retroceso institucional histórico» si aprobaban las facultades delegadas.

Una de las preocupaciones del contexto actual es que los organismos culturales no tienen autoridades designadas de manera oficial, lo que implica una paralización de las políticas para el área. Mariano Stolkiner, Susana Soto Pérez Raúl Escandar fueron nombrados al frente del INT, la Biblioteca Nacional y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares respectivamente, pero sus designaciones no se oficializaron. También están acéfalos el INCAA y el Fondo Nacional de las Artes, este último tras la polémica salida de Javier Torre. El FNA es otro organismo que en el proyecto original de la ley corría riesgo de cierre. El nuevo texto planteaba que pasara a funcionar con directores ad-honorem y un límite de gastos del 20 por ciento de sus ingresos. El tema de la falta de autoridades en organismos clave forma parte de los reclamos de los trabajadores de Cultura nucleados en ATE, quienes se movilizaron este miércoles para exigir, además, respuestas por su situación salarial y el pago de horas extra.

«Nos volveremos a encontrar en la calle. El fracaso parlamentario del Gobierno da más aire para avanzar en el camino de la lucha por nuestros derechos«, se lee en un texto que recorre todas las acciones del colectivo Unidxs por la Cultura desde la asunción de Javier Milei. Este frente que surgió en defensa de las asignaciones específicas para el sector mostró una fuerte presencia en la calle. Asambleas que se fueron haciendo cada vez más grandes, un cacerolazo cultural nacional (el 10 de enero, en 80 ciudades), la participación en la movilización convocada por las centrales sindicales (el 24 de enero), cabildeo y discursos en las comisiones de Diputados fueron algunas de las acciones que encaró. Además, la semana pasada Unidxs estuvo frente al Congreso miércoles, jueves y viernes, enfrentando la represión, y realizó un festival «en medio de los gases». Este martes volvió a movilizar «con cacerolazo y performance». «Aunque todo sea provisorio nuestra pelea tiene un primer triunfo. Que nadie diga que no sirve luchar», dice el texto que repasa 56 días de acciones.

«La ida para atrás de la ley abrió un camino que nos permite repensar de manera favorable la pelea no sólo contra la ley ómnibus sino también contra el DNU que nos parece altamente peligroso», amplía Javier Gabino, de la agrupación, en diálogo con este medio. «Sobre todo por el contexto represivo que plantea y la cuestión monárquica que le da a Milei. Hubo siempre un acuerdo en Unidxs de mantener la pelea de conjunto por ‘abajo el DNU y la ley ómnibus’ porque entendemos que la cultura no se salva sola.» Dice esto último porque el decreto no se ensaña específicamente con el área, a diferencia de la ley caída.

La Unión de Músicos Independientes (UMI) publicó en Instagram. A pesar de la marcha atrás de la ley los músicos estarán «en alerta de lo que ocurra (o no) con el texto presentado el 27 de diciembre». «Defenderemos al INAMU (Instituto Nacional de la Música) en la calle, en los escenarios y en el Congreso», advirtieron. Diego Boris, quien expuso en el plenario de comisiones -como coordinador de la Mesa de la Industria y la Actividad Musical y expresidente del INAMU-, expresa a Página/12: «Celebramos que la ley haya seguido este camino ante la falta de voluntad de tener los consensos necesarios. En caso de haberse aprobado el dictamen se hubiese generado una tragedia cultural enorme, porque hacía diferencias entre los organismos. Hubiese afectado la convivencia que tenemos todos los artistas en relación a cómo se fomenta la cultura en la Argentina». Boris destacó, además, la movilización del sector, con sus «recitales, encuentros y abrazos a los organismos».

Finalmente, Cine Argentino Unido celebró que «no siga adelante el tratamiento de un proyecto que además de avanzar sobre los fondos previsionales y liquidar empresas que son patrimonio de toda la ciudadanía tenía una animosidad particular contra las industrias culturales«. «Lo que pasó el martes 6 de febrero quedará marcado en la historia como un triunfo del pueblo movilizado, de los resortes democráticos que aún tenemos y debemos cuidar si queremos seguir viviendo en una República», definió.

El colectivo agradeció a los diputados que escucharon a sus referentes para «entender asuntos como la importancia de la cuota de pantalla para la industria o el funcionamiento de los comités que declaran proyectos de interés en el INCAA, desmontando la catarata de fake news a las que el sector se ha visto sometido por parte del gobierno y sus violentos trolls». Como ARTEI, pide ser incluido en las propuestas que de aquí en adelante surjan para la cultura. Se mantiene en «estado de alerta y movilización» ante la acefalía del INCAA.

Por otro lado, la organización condenó la represión en las movilizaciones y el ataque a trabajadores de prensa. Ve con «especial preocupación» las «amenazas a la democracia» por parte del Presidente, en sus intentos de «gobernar por decreto o llamar a consultas populares ilegales».

FUENTE: Página 12

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *