Las asambleas barriales votaron marchar contra la Ley Ómnibus

El rechazo a Javier Milei generó una reaparición de las asambleas de vecinos. Todos los miércoles, en barrios de la Ciudad de Buenos Aires y también en zonas del conurbano, hay ruidazos o cacerolazos. Para esta semana votaron movilizarse al Congreso cuando se debata la megaley impulsada por el oficialismo.

La Ley Ómnibus, el DNU, el protocolo antiprotestas y, en especial, la pretensión del presidente Javier Milei de que el Congreso le delegue facultades legislativas generaron un resurgimiento de las asambleas barriales. Vecinos de la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA se vienen autoconvocando para oponerse a estas iniciativas del gobierno nacional. El 24 de enero, día del paro nacional convocado por las centrales obreras, participaron de la marcha al Congreso. Y para esta semana resolvieron que volverán a movilizarse si la Cámara de Diputados sesiona para tratar la megaley impulsada por el oficialismo o si el Senado se reúne a discutir el decreto 70/2023.

En alerta

 

Milei reactivó el ejercicio defensivo de la clase media de juntarse en las plazas o en la calle. Los miércoles en las esquinas de CABA son días de ruidazos o cacerolazos. Además, sábado de por medio hay una asamblea de asambleas en Parque Centenario.

A un costado del mástil, con dos parlantes, un micrófono y una mesita donde apoyar volantes, este sábado se juntaron vecinos de unas treinta asambleas. Para muchos fue la oportunidad de conocerse; es que los grupos mantienen casi toda su comunicación por WhatsApp.

Algunos contaron que sus asambleas son muy recientes, que se armaron hace quince días. Salvo algún caso realmente excepcional de una o dos asambleas que vienen del 2001, los grupos llevan apenas un mes y unos días de existencia, ya que se empezaron a encontrar en la calle en los ruidazos, a raíz de los primeros anuncios económicos del gobierno de Milei.

El recorrido es el siguiente: “Todos los miércoles hacemos cacerolazos en la esquina de Entre Ríos y San Juan. Cuando la gente pasa de vuelta a sus casas nos pregunta, y así se van sumando al grupo de WhatsApp. Crecemos semana a semana”, contó una de sus integrantes.

Apuntó también que son “gente muy variada: artistas afectados por el recorte a la cultura, personas que ya estuvieron en las asambleas del 2001, otros que participaron de los cacerolazos contra el gobierno de Mauricio Macri”. En el interior de los grupos, naturalmente, también hay militantes políticos de la izquierda y personas que participan activamente en el mundo sindical.

Tras el paro del 24, en la mayoría de las asambleas hubo juntadas para ver cómo seguir. El criterio que todas llevaron al encuentro de Parque Centenario fue oponerse a que el Congreso delegue sus facultades al Poder Ejecutivo. Esa es la principal preocupación ahora, el centro de las campañas de difusión y el motivo por el que quedaron en alerta para movilizarse. ¿Cuándo? Cuando sesionen los diputados. ¿Dónde? Frente al Congreso.

Clase activa

En Parque Centenario, la mayoría de los reunidos eran mayores de 45. Incluso más arriba: personas de la franja etaria que ya vivió gobiernos neoliberales y, por eso, como diría propiamente Milei, «la ven». La sufrieron. Había jóvenes, claro, pero no eran tantos; y adolescentes no se veía ni uno.

Los reunidos -hubo una lista para usar la palabra- hablaron mucho sobre qué hacer para sumar. La asamblea de Parque Patricios, por ejemplo, contó que organizó un festival de la cultura, con artistas y bandas, y eso les permitió empezar a hablar con los más pibes.

De otras asambleas apuntaron que en estos días estuvieron volanteando en los subtes y en la entrada de supermercados. «Nosotros vamos a activar el puerta a puerta», apuntó un integrante de las asamblea de Floresta y Monte Castro, que recordó orgullosamente pertenecer «a un barrio que encontró sitios de detención y los señalizó, que tiene una historia y sabe de dónde viene».

También sobrevoló en la juntada de Parque Centenario la idea de ir al encuentro de otros grupos: de trabajadores, de las multisectoriales ya formadas, de los jubilados -los jubilados vienen haciendo seguido manifestaciones frente al Congreso contra un cambio en la fórmula de actualización de sus haberes, que finalmente el viernes el Gobierno retiró de la ley ómnibus, junto con todo el paquete fiscal-.

Liniers, Paternal, Constitución, Parque Chacabuco, Monserrat, San Telmo y Almagro son algunos de los barrios con asambleas conformadas. Las hay también en barrios impensados, que se podrían suponer de votantes de LLA, zonas llenas de «personas de bien», como Olivos, Belgrano y San Isidro. Y hay asambleas del conurbano oeste.

Como es inevitable, pasar de la palabra a la acción fue comprobar las dificultades de vivir. En la marcha al Congreso del miércoles pasado, muchas asambleas lograron juntarse previamente en la Plaza Once, confirmar que eran muchos y que podían sumarse. Pero camino a la plaza del Congreso se partieron. Algunos lo vivieron como un drama, otros más curtidos lo atribuyeron a las tensiones propias de los espacios asamblearios (el debate pasó por si sumarse a la columna de la CGT o si mostrar independencia, no una cuestión tan relevante), otros dieron la explicación de que la zona del Congreso estaba tan desbordada que debieron seguir un recorrido diferente al prefijado.

Corto y largo plazo

Jonatan Baldiviezo, conocido militante del Observatorio del Derecho a la Ciudad, integra la asamblea de asambleas. Cuenta que ya hicieron tres encuentros y estima que existen unas treinta asambleas en CABA y otras treinta en el AMBA.

«Lo que consensuamos hasta ahora es una línea de acción para rechazar el DNU y la Ley Ómnibus, medidas con las que el Presidente busca la suma del poder público», define Baldiviezo. Agrega que el rechazo se extiende a la desregulación de la economía y a la pretensión de Milei de eliminar derechos laborales y sociales, «derechos que fueron construidos por generaciones».

Baldiviezo añade que las asambleas «también son espacios de reflexión sobre objetivos a más largo plazo, con respecto a las debilidades institucionales que tenemos en la Argentina». Concretamente, para que “la democracia representativa se democratice, que tengamos una democracia más profunda y que caminemos o transicionemos hacia una democracia participativa”.

En busca de confluir con otros sectores organizados, este lunes, las asambleas del AMBA participarán de una reunión multisectorial de estatales, docentes, ferroviarios y sectores de la cultura. Será a las 17 horas, en la sede del Incaa, en Moreno 1199 (CABA). El encuentro, convocado por la junta interna de la Asociación de Trabajadores del Estado en el Incaa, tendrá como punto central organizar la movilización del día en que se trate la Ley Ómnibus.

FUENTE: PAGINA 12

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